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jueves, 21 de agosto de 2014

MASCARAT

Este pueblecito, que a lo mejor en su día era un bonito paraje, se ha convertido en uno mas de los bloques de hormigón en la costa de Alicante, y no me gusta.
Hace un par de días, quedé con la familia Okupas al completo y compartimos un ratito de pesca en el espigón y una invitación a cenar por parte de Ivana, que como siempre lo hizo de maravilla.
Ya había estado en Junio durmiendo en la playa, y entonces no me gustó, pero como tenía ganas de ver a Iván, he vuelto. El lugar sigue sin gustarme, pues lo que han hecho es construir un montón de edificios, para una gente un poco acomodada. Bonitos edificios, algunos, pero situados la mayoría en una enorme bajada, imposible de subir con la bicicleta.
Delante des este edificio, en la pequeña arboleda, pasé la noche, y los Okupas delante mismo de la playa. He de decir que me habría quedado si el balcón del primer bloque hubiera sido mio, pues tenía una pinta impresionante, aunque me extrañó que por la noche no hubiera ni una sola luz, por la mañana pude ver que en un balcón había ropa tendida, y otro mas abajo había una señora limpiando la enorme terraza.

La playa, que es por lo que mas fui, es de piedras, y yo odio las piedras en la misma, por lo cual, solo di un pequeño paseito por la noche, pero sin llamarme la atención lo mas mínimo y ni pensar en darme un baño.
Hay un par de chiringuitos, donde después de irse mis amigos a dormir, fui al que está en la misma playa y me tomé unas cuantas kaipiriñas a precio de oro. La gente algo snob, con bronca incluida, y algunos comentarios para el día siguiente, la fiesta de Moet Chandom, como, "Mañana viene mi mujer exproceso desde Ibiza con dos mariquitas, y desde el aeropuerto de Alicante directos hasta la playa" comentario que me hizo descojonarme por dentro. Entre kaipiriñas, mojitos y margaritas, fue pasando la noche, a la espera del día siguiente, aunque no creo que aguante aquí, además la botella mas barata de Moet valía 90 €, y no veo yo que fuese un sitio donde valdría la pena gastarme mi dinero.
En cuanto a la pernocta, fue tranquila. Iván ya llevaba varios días allí, y nadie les había molestado. El día que yo llegué solo estabamos ellos y yo, y yo con las copitas que había tomado dormí casi como un lirón, a pesar de la música del chiringuito que se oía de fondo; algo de calor si que pase, pero no dormí mal. Por la mañana me levanté temprano con una pequeña resaca y me fui al club náutico a desayunar, con tan mala suerte elegí el sitio donde sentarme, que le pregunté a la camarera si hacía mucho calor o es que me sentía mal porque llevaba un par de días sin tomar mis medicinas. La chica me dijo que es que justo me había sentado frente al horno del pan y los pasteles. Total, que me fui a una mesa exterior, y allí di cuenta de un café con leche y una pasta de crema, donde la crema brillaba por su ausencia. Al cabo de un rato volví a la playa, y los Okupas no se habían levantado, por lo que me senté en una roca cerca de su A/C, mirando a los pocos bañistas que ya habían escogido su sitio. El día estaba nublado, y el agua seguía tan turbia como el día anterior, y como nada de lo que veía me convencía de quedarme, decidí que cuando se levantaran mis amigos me iría. Estaba con mis pensamientos, cuando oí la voz de Ivana, "Marchoso, Marchoso". Tenía una cara de sueño que no podía con ella y en cuanto también se levantó Iván, les dije que me iba. Iván supo enseguida que el sitio no me había gustado, pero no insistieron en que me quedaran, lo cual les agradezco, pues no me apetecía.
Justo cuando me iba, empezó a caer una fina lluvia, que al llegar a la carretera principal se convirtió en un pequeño diluvio. Aparte de esto, había una caravana impresionante, lo que hizo que me lo tomara con mucha tranquilidad. Por el camino decidiría cual sería mi próximo destino.
Saludos a los Okupas, y que sigais pasándolo también.