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viernes, 21 de abril de 2017

LENTITUD EN EL DIAGNÓSTICO


En agosto del 2.016 me caí de la bicicleta, golpeándome el codo en la caída. Los días siguientes tenía dolores en el codo derecho, pero supuse que el dolor era por motivo del golpe. El caso es que en Septiembre fui al médico de cabecera para comentarle que me dolía el codo cada día más. El diagnóstico fue Codo de Tenista, tratamiento, emplastes de hielo y baños de agua y sal. Pasaron los días y el codo derecho seguía doliéndome más y más. Volví al médico posteriormente y me dijo lo mismo que en la última visita, pero con el tiempo no solo me dolía el codo derecho si no que empezó a dolerme el izquierdo también, teniendo los mismo síntomas, distinguiendo que el derecho me dolía más debido a la caída. Siguieron pasando los días y en una visita a la enfermera le comenté al médico que el codo me dolía más, y que ahora eran los dos. Observando mi rutina diaria me di cuenta que lo que al principio solo era en un codo, ahora tenía los mismos síntomas en el codo izquierdo, y que parecía claro que dicho dolor tenía que ver con los ejercicios que hacía en el gimnasio. Le pregunté a mi entrenador pero me dijo que no se había encontrado con un caso parecido nunca, así que empecé a visitar a un fisio. Lo primero que me preguntó es si tenía alguna radiografía del codo, pero que va, en 7 meses el médico no consideró necesario pedir que me hicieran una radiografía. Luego estuvo palpeando el codo y el brazo, y me dijo que parecía que había tenido una lesión y algo se había calcificado. Me hizo un pequeño tratamiento y me descalcificó la posible lesión, aconsejándome que fuera al médico y le pidiera que me hiciera una radiografía. El médico la solicitó y tras varias semanas de espera, tenía la radiografía de cada uno de los brazos, y aunque en una de ellas se indicaba por el radiólogo que había un problema en los tendones del brazo derecho, no pareció darle importancia, y además cuando las vio el fisio, se veía claramente que el codo derecho estaba un poco astillado, pero tampoco le dió importancia el médico.
Seguí visitando al fisio, y trás el correspondiente masaje me encontraba mejor, pero al día siguiente estaba otra vez igual. Varias veces he tenido la intención de ir a urgencias para que al menos me viera un traumatólogo, pero sintio tal desconfianza que no tengo ni ganas de ir al hospital, aunque algo voy a tener que hacer. El fisio me había recomendado también que me untara el codo y el brazo con un poco de aceite para calentar antes de los entrenamientos, pero no he notado gran mejoría. Me dijo que podía probar de usar un cojín térmico, y esta vez si que he notado cierta mejoría, pero la conclusión es que aún sigo sin saber qué es exactamente lo que la pasa a mis codos. Voy a ir a otro fisio para que me de su opinión, y si no veo un diagnóstico real, tendré que ir primero a urgencias, ya que si pido al médico que me mande al traumatólogo, al menos pasaran cuatro meses para que me atiendan. 
El caso es que sigo hecho polvo y no me decido si ir a un ver a un traumatólogo especializado pagándolo de mi bolsillo.
Ya veremos como acabo.