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sábado, 19 de noviembre de 2011

SALVAJADA EN RENFE

Día, 17 de noviembre del 2011. Como cada día voy a la estación de Renfe a coger el tren, pero hoy no me da tiempo a tomarme un café, así que voy directo a fichar el abono. Lo ficho y cruzo al otro lado del anden y me pongo a hablar con los conocidos. Tomo el tren y al cabo de un rato viene un Revisor y me pide el billete, se lo doy y me dice que ese abono no está fichado, le contesto que tiene que estar mal  porque precisamente cuando lo fichaba pasaba por delante de la puerta del bar Dani, un amigo cubano, y yo mientras fichaba el billete y estaba seguro que lo había fichado. Total que coge el abono se lo guarda y me da un billete nuevo y me dice que tengo que pagarlo, con tan mala suerte que ese día había olvidado la cartera en casa y el móvil, y que no podía pagárselo, aunque yo insistía en que me devolviera el abono para comprobar que estaba fichado, pues a veces la maquinita lo marca sobre otro día o sencillamente no lo ha marcado, pero no, el revisor que ya no era tal, sino un  salvaje fuera de si, se va siguiendo pidiendo billete a los demás pasajeros, yo me levanto y voy detrás suyo diciéndole por todo el tren "Por favor, devuélvame mi abono", el REVISOR NI CASO. Al final llegamos al final del vagón y el REVISOR QUIERE volver pero yo no me  mueVo del pasillo y sigo insistiendo en que me de mi abono. El dice que va a llamar a la policía, y yo le contesto que llame a quien quiera, pero que quiero mi abono.
 Llama a seguridad, a la policía y yo que sé a quien más, mientras yo seguía delante de él, entonces me da un empujón y como ni me muevo, empieza a gritar "Ay, mi pierna, me ha agredido", pero yo ni lo he tocado, yo ni me he movido; vuelve a darme varios empujones y puñetazos en el pecho y yo sigo sin moverme, reclamándole a gritos mi abono, "QUIERO MI ABONO", "QUIERO MI ABONO", sobre el cual no me da ninguna explicación de por qué me lo ROBA. Entonces me vuelvo y pido si alguien me quiere hacer testigo de lo que está pasando. Nadie mueve un dedo. Para entonces él ya había avisado que los seguratas de Renfe le esperaran en la estación de Granollers, pues anteriormente habían quedado en otro sitio. Llegan los seguratas y me dicen que tengo que bajar del tren, yo les digo que bajaré en cuanto me devuelva el abono que me ha robado el Revisor Salvaje; me voy hacia mi asiento donde había dejado la mochila y me quedo allí de pie, y los de seguridad dale que dale, que tiene dejar el tren, y yo que no, hasta que no me devuelva el abono. Así durante un rato, incluso oía a unos de los seguratas decirle al otro, ves por que no me gusta este trabajo, porque ahora tenemos que bajar a este como sea y se armará un follón. La discusión continúo hasta que en un momento dado, cogieron mi mochila que estaba sobre el asiento, y la lanzaron por los aires hasta el andén, sin el mínimo cuidado y no había pasado un instante cuando me ví a los dos tios agarrandome de pies y mano intendando bajarme del tren. Todo fue muy rápido, yo intentaba agarrarme en los agarraderos de los asientos, pero me golpearon y consiguieron arrastrarme por todo el vagón, mientras los pasajeros daban saltos por los asientos en estampida y cuando me arrastraron hasta la altura de la puerta me sacaron a rastras sin mirar que había escalones ni nada, yo solo veía que pasaba por encima de mis gafas y que uno de mis zapatos salía volando. Alguien dijo, le faltan los zapatos y una persona que no se quien era, me trajo los dos zapatos que había perdido mientras me arrastraban y las gafas, Las gafas estaban todas deformadas y mientras me levantaba llegaron los Mossos. Les expliqué lo que estaba pasando y no hicieron el más mínimo caso, sólo me pidieron que fuesemos a la entrada de la estación, donde había los de la ambulancia que también acababan de llegar.
Me senté en uno de los bancos, y le pedí a los mossos que me dieran el nombre del revisor para poner una denuncia, a lo que cual se negaron; luego me enteré que tenían que haberme informado de donde debía ir a denunciar, pero los Mossos seguian delante mio para que yo no pudiera moverme y no hacían nada. Uno se fue a hablar con el revisor y volvió con una denuncia de 50 € y en observaciones que había sido agredido y parado el tren. Yo no había agradedido a nadie y menos parado el tren, ni siquiera a los seguratas cuando me pegaban, y ahora recuerdo que el revisor me iba diciendo, pues la multa en vez de ser de 25 € ahora será de 50 € y yo le contestaba, pero oiga, que me he olvidado la cartera en casa como quiere que le pague, como discutíamos el hacía como de juez y me decía, pues ahora en vez de 50 € la multa va a ser de 300 € porque quiero yo.
Sigo en la estación y sin conseguir que me devuelvan el abono y sin saber el nombre del revisor. Los Mossos tomaron mis datos, y seguían sin hacerme caso, como si hablara con la pared. Les pedí sus números de placa y uno me lo dio, el otro se lo pensó un rato. A todo esto, los de ambulancia querían tomarme la tensión y yo diciéndoles, oiga necesito tomarme un tranquilizante pues me va a estallar la cabeza, pero resulta que en la ambulancia no llevan ningún medicamento según ellos, y también me dice que ninguno de los dos es médico o enfermero. Despuñes de media hora de reclamar el nombre del revisor, al final viene uno de los Mossos con un número escrito en un papel, y dice que es ese el número del revisor en Renfe, pero yo no estoy de acuerdo y quiero ver algún documento que indique que ese número pertenece a esa persona o a algo. Me dicen que si lo quiero anotar bien y que si no, pues que no lo anote. Les pregunto que qué pasa con mi abono y dicen que no pueden hacer nada. Les contesto que es que me lo han robado, pero ni siquiera me miran, estaba hablando con alguien que representa que tiene que defender algún derecho mio que se supone que tengo, pero nada. Al final decido irme en la ambulancia, y me llevan al Hospital de Granollers, y directamente a ver a un psiquiatra. Les digo que yo no necesito un psiquiatra sino una pastilla para el dolor de cabeza, que me está a punto de estallar, y que lo que quiero es una revisión por si tengo lesiones, pero otros que eran como una pared, me acompañan a psiquiatría y allí me dejan. Después de hablar con el loquero y de darme un Sonopan, pues se ve que es lo único que había en el hospital, que también es de risa que un hospital General no haya ni un medicamento, me voy a la entrada y pido que me hagan una revisión, pero me dicen que por lo menos tardarán 6 h. en hacerme radiografías, como veo que lo que quieren es no atenderme me voy. El móvil también me lo había dejado en casa, y estaba intentando que alguien me dejara llamar al trabajo, pero ni el psiquiatra, ni los auxiliares ni nadie tenía teléfono o tenía saldo. Que gente más miserable, ojalá que algún se encuentren en alguna situación parecida. Miré en la mochila y encontré un par de euros y fui a llamar a una cabina pública que había en la puerta del hospital, pero tampoco funcionaba. Al final, una amable Sra. accedió a dejarme el móvil y pude avisar al trabajo. Ya había pasado un rato cuando el sonopán empezó a hacer su efecto, no entiendo como un médico me dejó salir en esas condiciones, pues yo iba practicamente dando tumbos por la calle, intentando buscar un banco para conseguir dinero. Cuando encontré una oficina de la Caixa, les espliqué mi problema y les dije que podían llamar a varias oficinas donde mas o menos me reconocerían por la voz, pues como iba sin cartera, la mujer no quería darme dinero. Llamaron a mi oficina y tras identificarme les pedí 100 € y entonces me fui y seguí dando tras pies por la calle hasta que encontré un taxí que me llevó a la comisaria de los Mossos. Un mosso muy amable me dijo que tenía que esperarme al menos una hora y media, pues habían detenido a no se quien y quien estaban tomando declaración, me senté y me quedé dormido. Cuando la policía me despertó no podía hablar por culpa de la pastilla que había tomado. Me llevaron a una habitación y allí hice como pude una denuncia, pues la boca no podía abrirla y no sé si el policía me entendía; ahora que veo la denuncia, me doy cuenta que ni siquiera mencionan a los salvajes que me arrojaron del tren, tampoco menciona a los mossos que me retuvieron en la estación, ni a los de la ambulancia, que al lanzar la mochila por los aires me rompieron la cámara y algún detalle más que tendré que volver para ampliar la denuncia. Con mi abogado no pude hablar por culpa del dichoso móvil que me había olvidado en casa. Salí de la comisaría y seguí dando tumbos por la calle hasta que encontré un taxi y me llevó a la estación. Esa misma tarde sentía dolor por todo el cuerpo, pero fue al dia siguiente, viernes, cuando me dí cuenta que me dolía todo, que casi no podía moverme. Todo me dolía, las cervicales, los dos hombros, las dos muñecas, los tobillos, la rodilla, la mano, un codo y un costado, y entonces decidí ir al hospital de Calella para que me hicieran una revisión. Les expliqué lo que me había pasado pero como se ve que hay que ahorrar, la doctora Dalmau, que fue quien me atendió, solo consideró necesario hacerme radiografías de las cervicales y de una mano. Me dio un informe que todavía no he leído y me fui a mi médico del CAP para que me dieran la baja. Luego me fui a casa y pasé todo la tarde medio dormido.

Hoy no he dormido nada y el cuello me duele muchísimo así como la mano y los hombros, menos mal que llevo el collarín que me calma el dolor.
Y no os cuento nada más, no solo porque no me encuentro bien, sino porque me siento no un ciudadano de tercera, sino de octava categoría. A ver si se me pasa un poco el dolor y el lunes hablo con mi abogado, amplio la denuncia y ya veremos el que.
VE EN CAMPER Y NO EN LA RENFE.