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lunes, 7 de julio de 2014

LARGO FIN DE SEMANA

El jueves quedé con Rocio. Quedamos cerca de su casa para poder aparcar fácilmente con la furgo, y mientras me entregaba un paquetito que me guardaba, nos sentamos en un bar a tomar un refrigerio. Estuvimos un rato charlando y poniendo el mundo patas arriba, hasta que llegó la hora de que ella tuviera que irse a trabajar. La acompañé por el centro de Barcelona, y mientras conducía la furgo, me pareció un poco engorroso ir entre tanto coche, para mi resultó un pequeño lio ir conduciendo por el centro de una ciudad como Barcelona, después de tanto tiempo.


A las 2 había quedado con Oscar, para conocer a Erik, que ya hace unos meses que ha nacido, y aún no nos hemos presentado.  Justo antes de llegar a su casa, le vi en un rotonda esperándome; no sé que hacía allí, a lo mejor me había visto pasar con la furgo por el otro lado de la carretera, pero allí estaba Oscar con el brazo en alto, saludándome. Me alegré de verle después de tanto tiempo, y decidimos irnos a comer a un restaurante italiano. Yo comí un risotto riquísimo y el plato de pasta que no acabó de gustarme, hice una buena elección. Estuvimos hablando mientras comíamos y al cabo de un rato ya no podía aguantar mas estar sentado, las cervicales me estaban matando, así que decidimos ir a buscar a Erik, para conocerle al fin. Llegamos a casa de su suegro y mientras Oscar iba a buscar a su hijo, yo me senté en un bar a tomar un café con hielo. Menos mal que esta vez la silla era más cómoda que la del restaurante. A los cinco minutos apareció Oscar con Erik en los brazos. Es un niño precioso y muy espabilado, pero cuando le cogí en brazos se puso a llorar, ya era hora de que volviera con su padre. Allí estuvimos un rato, hablando un poco de todo, y entonces aparecieron los suegros que se iban de compras, y fue el momento de decirnos hasta pronto.






El día de antes, ya había quedado con Okupas para irnos hasta el martes a las playas de Tarragona, pero ya había quedado con el fisio el viernes, asi que le dije que ya le llamaría para ver por donde andaba y que ya llegaría el domingo.

El viernes, visita de nuevo al fisio. Estoy haciendo un intensivo de acupuntura, reflexoterapia, masajes y yo que sé que otra ingesta de cartílagos, para ver si deja de dolerme la pierna y mejoro un poco el movimiento y no me canso tanto, sobretodo que pueda volver a andar mas o menos bien. El fisio me está yendo muy bien desde el primer día, y he decidido quedarme hasta final de mes siguiendo un tratamiento. Cuando volví a casa, mi madre me dijo que el domingo ibamos a Masnou, así que mis planes con Okupas se tenían que retrasar hasta el domingo por la noche. También llamé al fisio para intentar cambiar la cita, pero no he conseguido hablar con él, así que le he dejado un mensaje y espero que lo lea antes del martes.

El sábado quedé con Marta y Vitorius cerca de casa. Me llamaron cuando llegaron, y le dije a mi madre si nos podía hacer algo de cenar, y naturalmente no tuvo inconveniente en prepararnos unas pechugas empanadas y una tortilla de patata. Recogí unas cuantas cosas de casa y me olvidé del resto, y Ali se apuntó a la salida, su primera salida en furgo. Cuando nos reunimos, les presenté a Ali, que al principio, al ver a su perro, se sintió algo retraida y tímida, pero en pocos minutos ya había cogido toda la confianza del mundo, y empezaron a correr arriba y abajo, jugando como perros. Nosotros nos sentamos a comer pipas, y nos servimos una copa de vino que habían traido de Soría, creo. Marta encendió el fuego para espantar los mosquitos, aunque no ví mosquitos en ningún momento, pero mas vale prevenir. Al cabo de un rato aparecieron Karla y Xavi, a los que no veía desde hace mucho tiempo, hablamos un poco y ellos se quedaron con unos familiares que les acompañaban. Nosotros seguimos hablando hasta la hora de cenar y no mucho después nos fuimos a dormir, creo que los 3 estábamos hechos polvo. Pero ahora venía lo que yo temía, era hora de que Ali entrara a dormir en la furgo; Ali subió a la furgo sin problemas, le extendí una toalla en el suelo y la dije que se tumbara, y para mi sorpresa lo hizo. En toda la noche la oí, excepto en un momento en que trasteó con la fuentecilla del agua, pero los dos continuamos durmiendo hasta las siete de la mañana, hora en que me levanté y emprendí camino a casa para irnos hacia Masnou. Una tranquila noche con dos buenos amigos, Marta y Vitorius.

El domingo lo pasé en Masnou, pero al mediodía empecé a encontrarme mareado y la pierna me dolía bastante. Volvimos a casa aguantando como pude el mareo que sentía y me tumbé para ver si mejoraba un poco. Cuando desperté seguía igual o peor. Me dí un masaje en la rodilla y tomé algo para el dolor de cabeza, y al cabo de un par de horas estaba un poco mejor, pero no en condiciones de conducir 3 horas hasta la Atmella, así que le envié un mensaje al Okupas, diciéndole que no me esperaran.
Hoy me he levantado temprano por si decidía irme hasta la Atmella, pero no estoy fino, así que he llamado al fisio de nuevo para ver si me había cambiado la cita, y al final he quedado con él mañana martes. Hoy ya me encuentro algo mejor, al menos no me duele tanto la cabeza, y como está lloviendo, pues ni playa ni nada. Así, que otro día será.