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lunes, 24 de enero de 2011

Runa-0001: San Boi

Estoy en el frenopático de San Boi, frente a la Lobotomy room, donde mis amigos gritan su amargura tras los electrodos que hablan con la pared. Es imposible escapar, la suciedad invade la habitación. La junta de loqueros han decidido que debo de borrar de Facebook a aquellos que en menos de 30 días no confirmen que estoy completamente cuerdo, son una mala influencia para mi recuperación, así que aquí estoy, esperando que el perito forense dictamine mi grado de locura y de que vosotros respondáis a este mensaje de socorro. Mi abogada se ha ido de vacaciones a Bahamas y mi madre sin ADN solo me da golpes en la pierna por debajo de la mesa, no entiendo nada y salgo corriendo. Ya no nos hablamos, ya no hablo con nadie, solo me queda esperar que el fuego de la Cialis encienda mi pasión.
Los amigos se han ido por el Alley buscando el camino de la Desolación. Bob Dylan ha muerto y Marc Bolan me despierta por las noches con su última canción. Soy un politoxicómano en busca de un camello decente, con un portátil bajo el brazo y una furgoneta entre las piernas. El perro que me habla en la oscuridad va disfrazado de Hombre Lobo, y las once ruedas que tomo cada día marcan mi destino. Ya no puedo estar mas volado. Discuto con la familia mientras se comen una paella gigante, y mi primo no deja de fastidiarme con sus habaneras y sus canciones de mierda. He salido corriendo para que la tormenta no pueda sorprenderles, y nadie me ha llamado porque los móviles no funcionan.
Ando por Masnou con mi perra de la mano, y mientras me cuenta historias para distraerme, no puedo olvidar que soy un monstruo, un bicho malo perdido en Ocata, un Zeppelin dirigido con rumbo desconocido.