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martes, 21 de noviembre de 2017

La Ruta del Gringo: en el hospital

Estoy  en la clínica sos de Cusco, Perú ,casi ya recuperada de una amebiasis aguda. Este es mi cuarto día de hospitalización. En estos días lo he pasado realmente mal. Según el médico ésta infección por parásitos es casi como el cólera.

 Hoy me siento feliz!!!!. Feliz de estar viva.!!! De tener la oportunidad de seguir disfrutando de la vida!!! De poder saborear las delicias de nuestra existencia. Feliz de poder amar!! De ver de sentir!!! Sentir de nuevo el bienestar la salud la energía!! El alivio! Feliz de poder sentir otra vez goze, dolor, alegría, pena, felicidad, tristeza !!!. Sentir en mi cuerpo y en mi alma todo lo que implica estar viva.
Feliz porque he aprendido una gran lección y ahora no es por haberla leído o porque alguien escribió en un whatsap recordándome vive cada momento. Ahora lo he vivido en el propio dolor sentido en mi cuerpo y en el temor de morir.  Ahora comprendo mejor  a  mis congéneres blancos negros, indios, mulatos, del norte, del sur, altos, bajos, guapos, feos, ricos, pobres, analfabetos catedráticos .Cada uno de nosotros con nuestras necesidades. Algunas importantes otras superfluas. Sin embargo la única verdad es que nuestro sentir de alegrías o padecimientos de cuerpo y de alma es el mismo como seres humanos débiles y frágiles que somos en nuestra condición de mortales y seres capaces de sensaciones. Eso es lo mejor que nos ofrece esta vida frágil simple y efímera. 
 Me he sentido bien atendida excepto una noche que me la pasé visitando al señor roca y a pesar de llamar al timbre 2 veces a las 2:30  de la madrugada para que vinieran las enfermeras y me dieran algo para el dolor, nadie vino a mi habitación. El bote de suero que me suministraban vía intravenosa se había acabado también. Así que volví a tocar una vez más a eso de las 3 y finalmente vino una auxiliar muerta de sueño con aspecto de salir de la cama y lo único que me dijo fue: “ bien. Lo comunicare al doctor”. A las 5 de la mañana entraban las primeras luces de la mañana a través del cristal de la habitación de la clínica donde me encontraba en Cuzco, Entonces llegaron las enfermeras y comenzaron su ritual de controles de signos vitales y suministros de sueros y medicinas.
Un sin fin de estupideces se pasó pensando mi ego la noche del baile cagalero. Al fin y al cabo comprendo que las chicas del personal sanitario que hacía turno esa  noche estaban cansadas por  el exceso de horas al que son sometidas a trabajar si a eso le añadimos los malos sueldos finalmente puedo comprender que se tumbaran a descansar un rato. Mi ego gritaba yo.!! Yo!! Yo!!!. Y mi conversación interna profería mil y una queja contra su falta de profesionalidad de humanidad ,bla bla bla, más aún si las comparaba con las de la noche anterior que acudieron raudas sin ni siquiera llamarlas a darme un calmante .lejos de ayudarme mi conversación interna me carcomía y me irritaba. Lección aprendida. Ellas también pertenecen a la frágil unidad humana y necesitan descanso y bienestar. Y digo unidad porque así es como debemos vernos todos. Como una igual unidad. Quien me iba a mi a decir a mi que tanta mierda y tanto retortijón me haría consciente de lo que ya sabía.
Gracias ego por cuidarme y gracias también por dejarme unas gafas para ver mejor la vida.