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lunes, 22 de septiembre de 2014

CALA CALBLANQUE




Mi primera visita a Cala Calblanque, fue por una de las sendas que conducen desde Cala Reona hasta Cala Calblanque y que suele estar bastante transitada, ya sea por corredores, que no sé como puedo ir corriendo por esas subidas y bajadas, como por simples viajeros como yo, que un día al mediodía no sabe que hacer ni a donde ir, y que de repente decide hacer una caminata por los alrededores. Desde la furgoneta podía ver un par de caminos hacia Cala Calblanque, aunque no sabía que había elegido esa dirección, pero si había oido hablar del parque natural. El caso es que emprendí el camino en principio, para hacer unas fotos de Cala Reona desde cierta altura, y el único modo era seguir uno de dichos caminos. Iba despacito, y la rodilla no me dolía mucho. Había salido sin agua ni nada de comer, pero cuando ya llevaba un buen rato caminando, supuse que lo podría aguantar o que a lo mejor en Cala Calblanque había algún chiringuito, que no había por cierto, Elegí subir por el camino que bordea la costa, y fue muy acercatada mi elección, otro incoveniente fue que salí sin preparar nada, y heché de menos las botas de trekking que me regaló mi hermano, pues había salido a caminar con unas zapatillas CROCS, que no son lo mas adecuado, sobretodo cuando le das con la punta del pie a una piedra. Tenía mucho cuidado al caminar, pero a pesar de que la senda era algo estrecha, no noté peligro alguno. Por el camino fuí encontrando gente, que me saludaba y con algunos me detuve a charlar un rato, ya que prisa no tenía ninguna, y tampoco sabía donde me llevaba el camino. Al final, una chica que conocí por el camino, me acompañó hasta la misma playa, despidiéndose al llegar, porque se ve que todo el mundo esperaba que ella hiciera la comida. El lugar me encantó, había varias calas que se seguían unas a otras a lo largo de una playa enorme, que no alcanzabas a ver el final, y las playas so de ese tipo de playas que va cubriendo poco a poco, con unas aguas muy limpias y calurosos, que invitan a estar horas bañandote. Yo elegí ir a una calita pequeña, que es la primera que encuentras, y donde se practica el nudismo, y nada mas llegar, me desnudé y di un chapuzón que me pareció interminable, no sentía ningunas ganas de salir del agua, y menos en pensar que mas tarde tendría que hacer el camino de vuelta. En la playa había muy poca gente, y nadie me saludó, supongo que porque al estar desnudos se guardan algo mas las distancias. En una esquinita había una pareja de chicas, en el lado contrario una pareja, y en medio un muchacho joven, y alrededor de todos yo, que pensaba, mejor que no me miren, pues mi cebado cuerpo no es una exposición sino mas bien una vergüenza, pero que le vamos a hacer, por ahora es lo que hay, aunque ya me gustaría tener menos pancha. Seguro que mas de un comentario habrá habido sobre mi barriga, que tantos filetes me ha costado.

Cala Calblanque es un parque natural protegido por su diversidad biológica, con unas 900 especies de matorrales principalmente, y algún que otro reptil. Destaca su aridez y la variedad de piedras, y en el interior están las Salinas del Rasal, que no llegué a ver. Otro día que fuí  con la furgoneta me detuve en la oficina de información, y una chica muy amable me dio la información sobre las playas, y me dejó usar el water, cosa que le agredezco en demasía. Ese día si que iba previsto de todo en la furgo, así que cogí la sombrilla, una silla de playa, la nevera con algunas bebidas, y algún trasto mas. Iba de camino y vi a gente que llevaba sus enseres en carritos, y a punto estuve de volver a la furgo a coger el mio, pero tampoco pesaban demasiado mis tratos, aunque desde el parking hasta la playa hay que andar unos 5 minutos, si es una playa cercana, las playas mas lejanas estan a 15 minutos.  Una vez en la playa me apalanqué como un rajá, viendo que casi el mundo se separaba unos 15 o metros, para estar mas tranquilos. Solo me faltaba el libro que estaba leyendo, y que me olvidé en la furgo, pero me sentía estupendo, sin tener en que pensar, y todo un día de playa y sol para mi mismo. De vez en cuando, un baño sucedía al otro y así fue transcurriendo el día. Mas tarde, cuando el estómago pidió su ración diaria, me fui a la furgo, y allí me preparé un bocata con beicon y queso, del que dí cuenta rápidamente. Hubo un momento en que uno de los guardias vino hasta la furgo para decirme que aparcara entre las lineas que delimitaban cada aparcamiento, y me cogió en pelotas justo cuando estaba tomando una ducha en el exterior del coche. Le dije que estaría poco tiempo mas, pero de todas formas coloqué el coche alineado. Como realmente hacía mucho calor, y a pesar de que tenía ganas de hacer la siesta, decidí coger la furgo y dar una vuelta por el parque. Tras hablar con un par de guias del parque, emprendí de nuevo el camino hasta casa.


Mas información: http://nudismo-naturismo.com/l_p_mu_calblanque.htm


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